Manifiesto
El arte no se mira:
se atraviesa.
El arte es una forma de presencia.
No existe únicamente en el lienzo, en el color o en la materia.
Existe en el encuentro entre quien crea y quien observa.
Cada obra es una manifestación directa del creador: una forma de decir, recordar, reclamar, celebrar o resistir.
Mi pintura nace de la relación entre emoción, memoria y forma.
Pintar no es una actividad decorativa. Es una necesidad. Una disciplina.
Una manera de pensar con las manos.
Una forma de convertir la experiencia en color.
Mi arte habla de resiliencia, pasión y permanencia.
Porque el arte, cuando es auténtico, no sólo se mira: se siente, se enfrenta y se recuerda.
— Eduardo Désciga